No hay nada más delicioso y relajante que ver televisión, eso sí, buena televisión. No necesariamente educativa ni intelectual. Hay momentos “Discovery” y hay momentos “Fox”. Lo verdaderamente importante es divertirse y aprender de todo. Alguien una vez me enseñó, que todo lo que se aprendía era plusvalía y ¿Saben qué?, estoy totalmente de acuerdo con esa persona.
En la cafetería de la Facultad de Artes, en un punto completamente invisible, peor aún, en un punto completamente ignorado por los demás, hay un pequeño televisor colgando de un brazo metálico, en lo alto de una esquina. Sé que muchos saben que esta ahí, pero pocos ponen atención a otra cosa que no sean las noticias. Es curioso que lo hagan, porque es una facultad de artistas, y la mayoría de programas que transmiten, son precisamente sobre arte. Es algo que ni siquiera he visto en los demás televisores de la Universidad.
Hoy después de clases decidí darme una tarde libre de buena televisión en la Universidad. Me senté, como si se tratara de la sala de mi casa, algo de comer y buena concentración para alcanzar a escuchar lo que dicen por encima del bullicio de las conversaciones. El programa de hoy es sobre técnicas de pintura, al fondo suena una papa bomba y alguien grita a mi lado. No importa, porque estoy en la sala de mi casa y viendo buena televisión.